¿TE CONOZCO?

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~Ella~

Hace una semana lo había visto en ese mismo lugar. Caminaba por los pasillos pensando en donde estaría. Me detuve frente a los refrigeradores para tomar unas cosas cuando escuché un “me permite” que me hizo temblar.

Era él.

Clavé mi mirada en sus ojos verdes rogando porque me reconociera, pero no hubo ningún gesto en su rostro que me lo indicara. Aparté el carrito sin decir nada y le dejé pasar.

~Él~

Toda la semana viviendo en mi mente. El domingo nuevamente al supermercado concurrí solo para recordarla. No estaba en mis sueños volver a encontrarla.

De pronto la veo de espaldas. La espalda tantas veces besada hasta su confines más dulces. Temblando solo atiné a decirle “me permite”.

Me miró a los ojos, mis piernas flaqueaban. Saqué fuerza desde mis entrañas y me aparté con nubes en mis ojos.

~Ella~

Tragué saliva y le vi alejarse.

No. Esta vez no se lo permitiría. Fui detrás de él hasta el área de cajas, rogando en mi interior que volteara a verme.

Se formó en una fila y al tomar las cosas de su carrito detuvo su mirada en mí.
Esta vez observé un gesto de turbación que aproveché.

-¡Marco!- le dije casi gritando.

~Él~

Ya en la fila de las cajas me volteo y sus ojos… ¡Ay sus ojos que viven en los míos!

No pude apartar de ella los míos. Su voz estalla en mis oídos, su boca tan amada me nombra y ya no puedo contenerme. Dejo el carro y mis pudores, me lanzo desesperado a sus brazos tanto tiempo aguardados.

~Ella~

Con sorpresa de mi parte me abraza. Mis manos buscan su rostro y mi boca la suya. Un beso profundo donde nuestras lenguas se buscan.

Mi corazón estalla y no puedo evitarlo, las lágrimas comienzan a resbalar por mis mejillas al tiempo que mi cuerpo se enciende y se acerca al de él.

-Marco, Marco…-, susurro entre sus labios.

~Él~

Entre sus brazos, entre sus manos, entre sus labios, siento mi corazón que renace. Beso sus lágrimas que corren por sus mejillas. Salado sabor que me provoca un incendio de amor en las entrañas.

Boca que besa y me nombra, me nombra y me besa. Pasión de amor que comulgamos. La noto encendida.

-Ven, ven larguémonos de aquí, tengo tantos besos para darte que no van a caber en un solo día.

~Ella~

Me toma de la mano y me sube a su camioneta que enciende con apremio y sin dirigirme una sola palabra me lleva a donde parece es su casa.

Se detiene frente a un amplio portal y me abre la puerta. Al bajar del vehículo me toma de la cintura y vuelve a tomar mi boca, una mano sube a mis senos y otra acaricia mi cadera bajo el vestido.

Se separa un momento de mí para llevarme al interior de la casa.

Al instante que cierra la puerta se abalanza sobre mí arrebatándome el vestido, yo busco la piel bajo la playera y descubro sus músculos en tensión.

Su voz llena mis oídos con fuertes gemidos que se extienden por la habitación, mientras su cuerpo irrumpe sin piedad el mío.

~Él~

No pude contener los deseos tanto tiempo amordazados, en un impulso irracional la tomé y la arrebaté hacia la camioneta. En minutos estábamos en casa, esa misma que había creado para ella.

Nos cominos la boca en la puerta, al llegar al dormitorio de ropa nada quedaba. Sus manos en mi cuerpo y las mías que atrapaban sus senos y bajaban a sus muslos.

No hay palabras, no puede haberlas, sólo gemidos, que aumentan de volumen.

El sonido y la pasión que nos consume.

Sin contemplaciones, a la cama la lanzo y como lobo hambriento de su sexo a beber me pongo.Tanto tiempo esperando por esto.

Su sexo me responde. Su voz, ya es quejidos, aullidos. Somos amor, pasión, hembra y macho en conjunción de amor.

~Ella~

El sudor perla nuestros cuerpos. Sus dientes han dejado marca en mis muslos y mis uñas en su espalda. El aire me falta al gritar su nombre en un intenso orgasmo. Le siento bañar mi interior de forma profunda. Le abrazo mí; nuestros latidos desbocados nos han quitado el aliento.

Aún le tengo dentro de mí y quisiera no separarme de él.

~Él~

Sentirme otra vez en su interior profundo. El vaivén de sus caderas, sus orgasmos que a mi falo bañan.

Los goces de una dama no se cuentan. Se disfrutan y la disfruto mucho.

Mi tributo no puedo ya contener y su flor riego ferozmente, uno, dos, tres  veces suelto en su sexo mi blanca poción quemante.

Yacemos sin aliento, mi sexo dentro suyo; sus labios vaginales lo contienen; no  quiero que el fin llegue  de este amor renacido y prohibido.

~Ella~

-Te amo-, le confieso así sin más, y veo la sorpresa en sus ojos verdes. -No, no digas nada. Te dije adiós porque me sentía poca cosa para ti. Jamás hubiera podido ser la mujer perfecta que mereces. Esa mujer que es hermosa de pies a cabeza, que no se equivoca y que está en todo a tu altura. Mi amor, lo siento, por eso me fui.

~Él~

-Pues tremendo error que nos separa. Nunca he pedido perfección, por el contrario, de tus imperfecciones he estado prendado desde el primer momento que nuestros ojos se dijeron tantas cosas. Y ahora con tu amor confesado y el mio a cuestas, ¿cómo seguimos? A distancia imposible. ¿Juntos? Eres tu la que decide. Esta cama la hice con mis manos para amarte noche a noche en ella. ¿Puedes ahora acaso, soñar en otra cama? ¿En otros brazos?

.

Melina @DCapricornio_ y Roberto @DUtopias

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