LA LLORONA

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En cuanto apagaba el motor del vehículo ya sabía lo que le esperaba. Se santiguaba apenas y decía entre dientes un “Dios mío”. Cerraba de golpe la portezuela y echaba a andar.

Esta noche la Luna brillaba en todo su esplendor y la brisa nocturna llevaba un perfume a gardenia que le dio un poco de tranquilidad a su corazón. Se estacionó donde siempre. La calle frente a él se observaba pacífica y más aún con todas las lámparas brillando.

Se animó un poco y salió del vehículo para dirigirse a su casa. De pronto, las lámparas al final de la calle comenzaron a fallar. Se detuvo asustado al observar que se quedaba poco a poco en oscuridad. Sólo la Luna le alumbraba. Apresuró su paso maldiciendo por su fortuna y fue así como el lamento lo paralizó.

Sintió en su espalda un escalofrío que le recorrió toda la espina dorsal. A lo lejos, la silueta blanca se acercaba lentamente hacia él. Gimió ante la visión de aquella mujer envuelta en blancas prendas que caminaba hacia él. Sus pies desobedientes no querían andar. Estaba a tan pocos metros de la entrada de su casa, pero sus pies no se movían.

Un nuevo lamento hizo que cada vello de su cuerpo se erizara. La veía cada vez más cerca, su fina silueta no tocaba el suelo, apenas flotaba sobre él, como si ni el mismo suelo quisiera tocarla.

<<Dios mío, muévete>>, pensó y se obligó a moverse. En rápidas zancadas llegó a su portal.

-¡Malditas llaves!-, exclamó cuando sus manos temblorosas tardaban en encontrar la llave para abrir la puerta.

Ella se acercaba cada vez más, ella se lamentaba una y otra vez. Sus manos pequeñas le llamaban, le pedían se acercara.

Escuchó un click en la cerradura y empujó la puerta para cerrarla con brusquedad. Sin pensarlo echó a correr para alcanzar la puerta al interior de la casa, que sin tocarla se abrió y le permitió encontrarse seguro.

Un nuevo gemido llenó la casa, mientras él, tapaba sus oídos.

-¡Vete ya!-, rogaba. -¡Vete ya!

Sintió el abrazo fuerte de su madre, lo que le hizo saber que se encontraba a salvo. Respiró aliviado. Aunque por esta noche se había salvado, tal vez mañana no sería igual.

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2 thoughts on “LA LLORONA

    danielsukoru said:
    26 May, 2015 at 9:17 am

    Me fascinan este tipo de relatos. Me dejó con ganas de saber más sobre la historia, muy buen relato

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