SUDOR

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“El espejo me devolvía nuestro reflejo. Él abrazaba mi cintura mientras su boca recorría mi cuello, yo le sonreía al espejo al sentir las mariposas que revoloteaban en todo mi cuerpo, sentía el calor de su piel y las ganas se apoderaban cada vez más de mí.

Con pronto inquietud, él comenzó a desabotonar el vestido que llevaba y tras hacerlo, me llevó a la cama. Sus dedos suavemente recorrieron mis brazos, mis piernas, mis senos, hasta llegar a mi vientre. Lentamente quitó la lencería que aún me cubría; sus labios siguieron lo hecho por sus dedos, dejando un rastro ligeramente húmero en mi piel.

Al llegar al vientre, clavó su mirada en la mía y poco a poco su boca se dirigió a mi cadera donde volcó toda su atención. Su lengua bajaba y subía provocándome espasmos de delicioso placer. De pronto, mis piernas se elevaron sobre sus hombros y así sentí la proximidad de su sexo contra el mío.

Lentamente, centímetro a centímetro, me sentí invadida por él.. El movimiento de sus caderas fue lento hasta encontrarse totalmente dentro de mí y después, la danza que hacía era parsimoniosa, provocándome aún más con su lengua que buscaba la mía dentro de mi boca.

Me sumí en las sensaciones que me producía, sintiéndome compenetrada con él, satisfecha con cada movimiento. Sentí entonces los indicios de un orgasmo que se aproximaba, mi cuerpo se tensaba y los gemidos de él en mi oído eran cada vez más fuertes.

Súbitamente, el teléfono de la habitación sonó…”

Dos, tres timbrazos, que me hicieron despertar de la maravillosa fantasía que estaba teniendo y me descubrí frente a la mesa sobre la cual se enfriaba el café que había pedido. Mi celular no dejaba de vibrar pues estaba recibiendo algunos mensajes.

No podré ir.

Me han cambiado los planes.

Te veré cuando regrese.

Un abrazo.

Al ver los mensajes sonreí. No había necesidad de contestarlos. Pagué la cuenta y tras salir del restaurante borré su número de teléfono y me dirigí a casa, satisfecha por la tarde que había transcurrido en mi fantasía en sus brazos, pues era la mejor despedida que le habría podido dar.

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