Siete mares

Posted on

Su cuello se ofrecía bajo el filo de la espada, moreno por tantos años bajo el sol. Un rápido corte y fue todo para que su cuerpo quedara inerte.

Los ojos de todos estaban expectantes, atentos a un movimiento o a una palabra. El silencio se hizo denso durante el par de minutos que duró y sólo fue roto por el sonido de pasos sobre la madera y el chasquido de una puerta al cerrarse.

Los tiempos de guerra habían iniciado y nadie confiaría en nadie, mucho menos quien ahora los dirigiría a través de las aguas de los siete mares y que horas antes se los había demostrado ordenando arrasaran con la primer aldea que encontraron.

Un leve brillo de miedo quedó en los ojos de aquellos hombres que habían visto sin más, cómo la sed de sangre de su líder apenas parecía iniciar, pues la sangre que acababa de derramarse era de quien creyeron, ella estaba completamente enamorada.

Se miraron unos a otros y las tareas de limpieza de aquella aldea al pie de la playa comenzaron. Tendrían un par de días de libertad antes de adentrarse aún más en aquella isla para después partir como lobos hambrientos a descubrir lo que la guerra iniciada sería.

Siete navíos para siete naves y una mujer al frente de todos ellos, tal vez eso era la maldición de las maldiciones.

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s