Month: October 2018

El éxodo

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A ti, mi oscura memoria.

-No me juzgues. Yo crecí así, creyendo que este mundo,- hizo una pausa para exhalar-. ¿Acaso jamás odiaste a tus congéneres? Yo si. No voy a explicarte las causas. Es obvio que llevé esa emoción más allá de lo que debí… y lo lamento. Ni siquiera yo sabía quién era. Pero, intenté arreglarlo, ¡mira!, -dijo señalando un pequeño broche en el que había varios objetos que eran especiales para ella-. Espero aún pueda cambiarlo…

Suspiró y se sentó frente al televisor. En la enorme pantalla plana de sesenta pulgadas se observaba en todo su esplendor el más grande éxodo tras el que había encabezado Moisés. En los diversos puntos alrededor del planeta donde habían bases de lanzamiento se había arremolinado la gente, mareas de todos los colores se encontraban alrededor de las rejas, que amenazaban con venir abajo… y así fue, en cada base las rejas cedían bajo el peso de las masas que intentaban con hacerse un lugar en cualquier nave espacial. Policías o ejércitos, sin pena ni gloria intentaban contener la desesperación, sin mucho éxito, por supuesto.

Observé su cuello desnudo, mientras escuchaba por décima ocasión la explicación sobre la catástrofe que nos acabaría en poco tiempo:

Un enorme objeto espacial, un planetoide para ser exactos, hasta apenas descubierto, había afectado la trayectoria de traslación de la Tierra. Por suerte, el objeto era pequeño y su materia convenientemente propicia, porque sólo nos había movido. ¡Pudimos haber sido convertidos en polvo! El efecto inmediato se había producido en el clima, seguido de varios terremotos, maremotos, varias ciudades alrededor del mundo habían quedado devastadas. Los sistemas de emergencia no se daban abasto y se advertía que los cambios se agravarían día tras día. 

La ONU de forma inmediata había convocado a sus integrantes, poniéndose de acuerdo en que el planeta debía ser evacuado, el destino: la Estación Espacial Internacional. Sin embargo, no todos los habitantes de nuestro planeta podrían huir. Conforme a planes previamente diseñados, una especie de rifa emitía cada día el nombre de los afortunados.

Por supuesto, no era algo que agradara a los millones que se quedarían en el planeta que avanzaba cada minuto, fuera de su trayectoria normal. Yo miraba con frustración o tristeza su espalda, ni yo mismo sabía que emoción me hacía tener.

Con escepticismo había visto cada maldito documental donde hablaban de seres como ella. Y sin embargo, a pesar de tenerla frente a mi no podía creerlo. ¿Ella era capaz de eso? ¿Por qué? Y los demás que eran como ella, ¿dónde estaban?

La señora de la transgresión, de la redención, eso era ella.

-¡Oh! ¿Lo ves?- dijo señalando la pantalla- Pensé que era la única. ¡Míralo!

Observé el monitor de nueva cuenta. En la pantalla, tras la reportera que hablaba con angustia se encontraba un hombre de melena larga y negra, que miraba con tranquilidad no a los miles de asustados que se encontraban a las afueras de un supermercado en el centro de la ciudad, sino directo a la cámara.

Sin darme tiempo a comprender, tomó su bolsa, las llaves del auto y salió de la casa dando un portazo y yo me quedé ahí, frente a cada escena que se transmitía esperando que ocurriera algo que cambiase el irremediable destino que nos esperaba.

Con la colaboración de Stormbound @ignemaeternum

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