Ay’a ayatler

No era necesario

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No era necesario desvestir y amar tu cuerpo, tampoco pasear mi lengua por cada recoveco.

Lo que necesitaba era decirle a tu alma que me quiero fundir con ella, que no quiero estar lejos de ti.

¿Pero cómo cambiar tu mundo con el mío que es tan diferente?

Uno de esos días

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Hoy es otro de esos días malos. Uno de esos días en que el miedo gana y el dolor por el fastidio se hace presente con tanta fuerza que se siente físicamente.

Ahí, donde está instalada la tristeza, en el cuadrante inferior derecho del plexo solar, se siente la herida punzar.

Y la rabia contenida se hace llanto, un llanto que no se deja fluir, “porque no se puede”.

Entonces, me aferro a lo que creo me protegerá o me haría feliz, pero ese “alguien”, también me provoca dolor, porque no está aquí, porque se irá.

De tal forma, me quedo perdida, soñando con algo diferente, con algo que ni siquiera sé que podría alcanzar.

Te llamo

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Te llamo, desde la oscuridad o desde la luz.

Siento tu calor rodeándome y es que estás en todos lados.

His message

En el kiosko

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A la muerte no le gusta ser silenciosa, no en la ciudad donde hay que gritar para ser escuchado, le gusta que la sientan, que sepan que se acerca, que no olviden que siempre llega.

Siempre bullanguera se pintó de colores y mira a los transeuntes pasar sin que lo noten, se divierte cuando les escucha hacer planes a futuro, sin saber que ella los escucha y ha decidido otra cosa.

Piensa que si la ven en el kiosko, podrían ocuparse en vivir el presente y no en añorar el pasado o esperar el porvenir.

Por un ratito se divierte observando, y después, se acuerda que debe seguir trabajando y parte ruidosa hacia aquél que la llamado.

Bipolaridad

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No hables.

No me hieras.

Deja que este silencio crezca,

que te olvide como olvido la luz de la Luna cada amanecer.

O abrázame,

bésame hasta agotar el llanto,

que brota de mis ojos.

Ámame,

así como soy,

amándote u odiándote,

así amor.

Perdóname,

porque no sé expresar,

todo lo que siento,

o porque lo que siento,

no lo entenderás.

Pero aléjate,

aléjate si no me vas a amar,

y deja que alguien más,

pueda hacerlo como tú nunca jamás.

LUNA DE VIRGO

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bailarina-ballet-pies-dorado

No esperaba tu llegada,

pero como brisa fresca

llegaste a mi vida.

Era torpe bailarina,

principiante en mis pasos.

En tus manos fui crisálida.

Abrí mis frágiles alas a la vida.

Y en franco vuelo, me acerqué a ti.

Revoloteaba a tu alrededor,

para ti no había mas que intenso amor.

Tu frialdad me enloquecía,

tus dedos de tormenta me herían.

Entre tus manos nacía la dulzura

y después, la extrema locura.

Mi alas frágiles se desvestían

y me dejaban en pleno cielo

enfrascada en agonía.

Un día me robabas un beso,

dejabas en mi piel,

caricias de tormento.

El invierno llegaba después,

dejando en mi corazón

pedazos de ilusión

regados por doquier.

Y la principiante,

por fin aprendió.

Tus inviernos largos

que llenaban mi corazón,

los tome como espada

y con ella encendí mi razón.

Una tarde de brisa febril

Dije adiós.

No miré atrás.

No había nada que mirar.

Porque aunque te amaba,

ya no lo haría más.

Ya no escuché

tus te amo

ni los besos al viento.

Olvidé tus manos,

tus labios,

y cada una de las tardes

en que tus primaveras

se transformaron

en tristes inviernos.

LUNA DE LEO

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-No existe. Eres tú misma.

Ella dijo sin piedad.

¿Quién me besaba?

¿Quién estaba conmigo cada noche?

¿Si él no existía a quién debía el placer

de saberme amada día a día?

Observé mi mano vacía.

¿Dónde estaban los sueños que me ataban a él?

Con sus crueles palabras se esfumaba la imagen de mi amor.

Me refugié en el silencio y la soledad,

tragando el amargo llanto que brotaba de mí.

La luz del sol huyó

y la Luna se olvidó de cantarme nanas para dormir.

En medio del vasto sueño que me acogió,

sentí su mano acunar la mía,

el murmullo de su voz diciendo que me amaba

y la tersura de su pecho al abrazarme.

Al despertar,

el sol iluminaba su faz.

No era mentira,

era verdad.

Él existía.

Su mano tomando la mía.

Y ese anillo que todo lo definía:

siempre suya sería.