Month: July 2015

UNA NOCHE DE LLUVIA ~RELATO~

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En esta noche de lluvia mi cuerpo tibio se aproximaba al suyo.

-Acércate, muéstrame el cuerpo donde he de morir-, dijo a media voz en tanto comenzaba a temblar.

La leve promesa del placer hizo que la humedad iniciara, propagándose en la lencería que me cubría, al tiempo que la cordura me abandonaba por las ganas de mezclarme en su sudor y simiente. Ofrece su mano y yo, en tímido paso, me acerco más a él.

Con fuerza su mano rodea mi cintura, su boca deja un largo camino de besos en mi cuello para descubrir después lo que oculta el ligero sostén que aparta con premura. Sus manos apenas rozan mis pezones, su respiración se agita en conjunción con la mía, su deseo se traduce en volcánicas caricias que me hacen hervir en deseo.

Me lleva a la cama con lentitud, desprendiéndome a la última prenda que me cubría y frente a mí él se desviste, exponiendo ante mis ojos el falo erguido que ha de explorarme.

Siento la humedad que escurre entre mis piernas, humedad que se confunde con la de su lengua que violentamente se ha puesto a la conquista de mis labios. Mis piernas sobre sus hombros tiemblan ligeramente, de mi boca escapan gemidos leves de placer. Recorren sus manos cada porción de mi cuerpo y su boca provoca una mayor tempestad en la cual me hundo.

Te nombro, me nombras y dejamos de ser para convertirnos en una noche de lluvia, lluvia que amenaza con inundar nuestros cuerpos. Siento mi cuerpo vibrar y antes de emprender el vuelo al cielo, su boca se aleja de mí, para que reciba su sexo.

Nos convertimos en vaivén, danza suave que se realiza sobre la cama. Con fuerza sostiene mis caderas, explorando a mayor profundidad mi cuerpo. Pido más, estallando en placer. Mis contracciones lo elevan, provocando se derrame en mi interior.

Se vence sobre mi cuerpo, perlado en sudor. Escucho el latir punzante de los sentidos que se confunde con la lluvia en el exterior y me abrazo a su pecho.

Temo susurrar su nombre. Temo que parta y que termine olvidándome. Temo que la lluvia termine y salga por la puerta sin volver jamás.

Momentos de tranquilidad que se hacen pocos, pues sus manos acarician mi espalda. Con fuerza me sujeta y me abraza, colocándome sobre sí.

-Cabálgame-, pide mientras siento su falo nuevamente endurecido descubriendo de nueva cuenta mi interior.

Dicto el ritmo de los movimientos, lo cabalgo a profundidad, exponiéndome a la negra noche y a su tempestad. Mi cuerpo tiembla, de mi boca escapan palabras que apenas puedo pensar. Me hago presa del cazador, aunque pretendía no morir una vez más, no me contengo y entre sus manos caigo en espiral.

El placer me hace gritar. Sus manos ahora controlan mis caderas llevándome un poco más allá del límite y su voz se convierte en aullido al verterse otra vez.

Nuestras miradas se cruzan y me abraza con fuerza a su pecho llamándome suya. Suya he sido desde el momento

en que la lluvia comenzó en mi cuerpo, desde que la noche inició.

En silencio me aprieta a él. La noche termina y quizá con ella se acabe este placer, aunque con esperanza sueño que volverá una vez más a mí.

Cierro los ojos escuchando su latir y me sonrío al escuchar que conmigo se quedará.

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UNA NOCHE DE LLUVIA ~POEROTIC~

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2 de julio 2015

Gabriel                                                                                                                                                                           Melina

@KuronoKai_                                                                                                                                               @DCapricornio_

En esta noche de lluvia siento tu cuerpo tibio aproximarse al mío.

Acércate, muéstrame el cuerpo donde he de morir.

Este cuerpo tiembla de sólo acercarse a ti, la humedad inicia

y yo pierdo la cordura por mezclarme en tu sudor y simiente.

Te atraigo a mí.

¿Qué palabras necesito si mis manos traducen la necesidad

que siento de sumergirme en el torrente que es tu humedad?

Ya te percibo y me vuelvo lluvia en esta noche.

Ríos de humedad corren a través de mis piernas.

Necesito de ti para contenerme.

No te contengas, llueve a mares sobre mí,

empápame con la humedad,

con el aroma que despide tu sexo.

Deléitame con el sabor de esta noche.

Esta noche quiero yacer en tu boca,

que el agua que brota de mí sea tu bebida favorita.

Llueve en mí, riégame con tu ser.

¿Podría contenerme?

Si necesito de tu lluvia para existir,

si mi lengua anhela tu sabor.

Ya preparo mis sentidos para probarte, noche mía.

Recorren tus manos cada porción de mi cuerpo

y tu boca provoca una tempestad.

Ya no hay lluvia, es una marea de deseo la que provocas.

En esa marea me hundo y pronto las voces se hacen gemidos.

Te nombro, me nombras y dejamos de ser

para convertirnos en noche de lluvia.

Lluvia que amenaza con inundar nuestros cuerpos,

las manos son ríos de agua que recorren tu morada

bajo la tersa oscuridad de la noche.

Nos convertimos en vaivén,

agua que dejó la lluvia sobre nuestros cuerpos.

Nuestros gritos pueblan la desierta noche.

Y haces de mí lo que deseas.

Soy agua en tus manos.

Agua que se evapora aunque la Luna domine nuestra noche.

Con fuerza sostengo tus caderas

y me desbordo en tu cuerpo inundado.

¡Bendita noche de lluvia que nos tiene aquí atados!

Vibro al sentir tu simiente conquistando tu interior.

Te llamo noche, pues lluvia he sido yo.

Desfallezco a tu lado.

Escucho el latir punzante de los sentidos

que se confunde con la lluvia

y me abrazo a tu noche para no olvidarte.

Me abrazo a tu pecho.

Temo susurrar tu nombre,

aunque “Noche” ya te he llamado,

pues al acabar la lluvia, tal vez te irás.

Mujer de una noche de lluvia,

no me contento con una vez

y ya mis deseos punzan en mi carne.

Ven a contenerlos, cede otra vez.

Comienzan tus manos a descubrir nuevos senderos.

Noche de conquistas, lluvia que arrecia otra vez mojando la cama.

Ven, apacigua al bronco corcel en que me conviertes.

Amazona, cabálgame hasta el amanecer,

que esta lluvia no te detenga.

Mójate otra vez.

Dicto el ritmo de tus pasos, cabalgo a profundidad,

exponiéndome a la negra noche y a su tempestad.

Un poco más y me llevas a la gloria.

¿Qué es el cielo sino esta noche de lluvia?

Mis uñas marcan su territorio al morir mi cuerpo entre tus manos.

Abrázame Noche y lléname de tu lluvia.

Clamo tu cuerpo como mío,

te dejo el alma para venerarla con mis manos otra noche de lluvia.

Tuya me dices…

Tuya he sido desde el momento

en que la lluvia comenzó en mi cuerpo.

Tuya soy desde que la noche inició.

Robaré tu aliento una vez más,

quizá la última o la primera

de otras tantas noches más.

Bajo la lluvia caminaré llevándote en mi memoria.

Volverás a mí,

porque mi lluvia satisfizo tu deseo,

porque mi negra noche se confundió con el vaivén de tus caderas.

Cuando caiga la lluvia, volveré a la noche.

Llevo tu humedad y tú las marcas que he dejado en tu cuerpo.