Month: January 2017

Pertenencias

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Tengo en mis labios los besos que no me ha dado, en mi sonrisa el secreto de su mirada, en mi voz su nombre aunque jamás lo he pronunciado, en mi cuerpo el aroma de sus abrazos, así como los resabios de una pasión que está por venir.

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Conversando

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“Bebía poco a poco la malteada que la mesera había puesto frente a mí, era el último capricho del día antes de llegar a casa para tenderme, exhausta, sobre la cama.

Aunque trataba de evitarlo mis pensamientos volaron hacia él, extrañamente los buenos y malos momentos se conjugaban haciéndome sentir tanto amor como rencor hacia él.

Me preguntaba si él habría pensado en mí tanto como yo en él, cuando de pronto vino la respuesta frente a mis ojos.

Tras la ventana, en el estacionamiento del local, él aparcaba su vehículo; una vez estacionado, salió de su coche para abrirle la puerta a su compañera.

Un simple gesto de caballerosidad de su parte para esa mujer, fue como un golpe en el estómago, y el breve beso que le dio, me quitó el aliento.

Sentí cómo mis ojos se llenaron de lágrimas y con todas mi fuerzas intenté contenerlas, mientras él, se sentaba en una mesa cercana.

Pude escucharlo estallar de risa, mientras yo, intentando huir, pedía la cuenta.

Sólo fueron unos segundos los que me atreví a mirarlos; segundos durante los cuales mis respiración se paralizó.

Ahí estaba él, sonriendo ampliamente, a una mujer que no era yo.

-¡Qué tonta!, me dije al recordar los muchos mensajes que enviaba y siempre ignoraba.

Intentando pasar desapercibida, con movimientos felinos me dirigí a la salida, pero su mirada se clavó en mí.

¿Habría sido un adiós? ¿El último adiós? Ese que se da con la mirada cuando se entiende que no hay marcha atrás y que la vida continúa.”

-Si, mi querida amiga, en ese momento fue un adiós y no me arrepiento de que el destino haya jugado conmigo ese día, pues un par de semanas después conocí a…, así que no fue pérdida total, pues entendí que todo lo que inicia, acaba y eso ese fin fue para que hoy sea feliz.

Y es que lo difícil…

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Una y otra vez intenté decir adiós: garabateando mensajes que no termino de enviar, inventando discursos frente al espejo que no puedo decir, porque las palabras se quedan en mi garganta sin que pueda dejarlas salir.

Y aun así, estoy juntando heridas y recuerdos para dejarte ir.

Esto, claro, no es nuevo ni fácil, y mucho menos cuando noto que una parte de mí ya no te acepta, y pues, esto se convierte en un caos.

Recuerdo las ganas asfixiantes de verte, tan sólo verte, o de escucharte y las sinrazones que tuviste para hacerme sentir una cosa, pero esto se une a mi culpa, esa culpa que siento por quedarme ahí tanto tiempo atada a algo por lo que no había razón; y también se conjuga esa extraña sensación de creer que jamás te acepté, que yo anhelaba o veía algo que no eres y que lo que eres, al final, es algo que empiezo a aborrecer.

Y ahi viene el rencor y el odio, por las horas perdidas, por las lágrimas derramadas, porque eres alguien que no me agrada cuando te veo tan descarnadamente como hoy.

Y esto pareciera que no tiene final, que una parte de mí, tal vez siempre te odiará y la otra… te olvidará.